Es una
afección propia de los perros de razas gigantes y de razas
grandes. El estómago se dilata y gira sobre su eje
comprimiendo órganos importantes (bazo, diafragma) y la
circulación sanguínea. Cuando se tiene un perro "de riesgo"
lo mejor es prevenir (subdividir la ración en varias
comidas, evitar todo ejercicio tras la ingesta alimentaria)
y saber reconocer precozmente los síntomas.
Al principio el animal saliva, su abdomen se pone duro y
doloroso (no necesariamente muy hinchado en este estado),
trata de vomitar permanentemente. En la fase siguiente, se
acuesta, se hincha muy rápidamente y tiene dificultades para
respirar. Si no se hace nada cuando está en este estado, el
animal muere muy rápidamente.
Hay que llevar al perro urgentemente al veterinario,
manteniéndolo caliente, sin impedirle que vomite, en una
posición que le permita respirar con facilidad. Incluso
cuando se interviene rápidamente, no se puede asegurar la
supervivencia del perro durante al menos 48 horas debido a
las complicaciones digestivas de la torsión.
Desconocemos la causa de la dilatación gástrica, aunque se
presenta casi invariablemente en razas caninas grandes de
cualquier edad, afectando más a los machos que a las hembras
en una proporción de 2 a 1. También se sabe que se da con
mayor incidencia en animales que ingieren dieta de comidas
comerciales que con dietas naturales, pudiendo estar
relacionado este hecho con el mayor contenido de cereales en
los alimentos comerciales.
Aunque se ha asociado más con el problema de la alimentación
diaria única que la múltiple. Lo que sí se sabe es que la
dilatación gástrica aguda se desarrolla debido a que el
estómago no puede vaciarse, ni por eructo, ni vómito,
aumentando así la presión intragástrica y acumulándose gas,
líquido y el contenido gástrico sólido. Esto hace que el
estómago rote sobre su eje mayor, provocando una torsión en
dirección del sentido de las manecillas del reloj, así el
bazo siguiendo el movimiento gástrico puede moverse y
también sufrir una torsión. Esta torsión se produce en mayor
grado en perros de razas grandes, debido a que tienen pechos
relativamente profundos que alteran la relación anatómica
del estómago, esófago, unión gastroesofágica y diafragma.
Estas lesiones también incluyen una disminución de la
circulación y a medida que progresa la dilatación hay una
reducción del volumen sanguíneo circulante.
Una vez instaurada una dilatación gástrica aguda lo
primordial es la rapidez en el manejo del animal para
intentar reducir la descompresión y controlar el fallo
cardiovascular, yendo al veterinario lo más rápidamente
posible. Una vez en la clínica la descompresión se logra
introduciendo una sonda gástrica o nasofaríngea, algunos
autores practican primero una grastrocentesis con trocar,
aunque la grastrocentesis se evita en lo posible.
Otra cosa que se puede realizar es una Gastrotomía para
realizar la descompresión de urgencia, con vaciado de la
cavidad gástrica y su enjuague posterior, aunque una
gastrotomía no puede sustituir a una haparatomía para
reducir la torsión.
Al animal en todos los casos se le practicará una perfusión
intravenosa con Ringer Lactato, Suero bicarbonatado,
antiinflamatorios y antibióticos.
La mortalidad es por lo menos del 30% y aumenta si se
requiere la cirugía.
El manejo para evitar las recidivas consistirá en dar la
alimentación 3 ó 4 veces al día, con restricción del consumo
de agua y de actividad después de comer. Aún así la
recurrencia de la dilatación es impredecible.
Una vez explicado muy someramente una de las enfermedades
que más ocasionan la muerte de nuestros mastines,
intentaré dar unos consejos útiles:
Dar de
comer dos veces por lo menos al día.
Evitar que
suban y bajen escaleras recién comidos.
Evitar que
salte o juegue recién comido.
No dar
comidas que produzcan flatulencia.
Si
observamos que el perro después de comer y pasadas
algunas horas, tiene ganas de eructar o vomitar y no
puede, observándose una ligera dilatación estomacal, se
debe acudir rápidamente al veterinario.
La rapidez en
acudir a una Clínica es el arma principal de salvación en un
perro con inicio de torsión de estómago.