Esta técnica se utiliza cuando los dos
progenitores no llegan a aparearse por diversas razones, como:
incompatibilidad de humor
falta de experiencia de uno o
de ambos animales,
estrechez en las vías
genitales (atresia vulvar, malformaciones vulvares o vaginales,
prolapso vaginal relacionado
con la impregnación estrogénica durante el celo, etc.)
dolor de alguno de los dos
animales durante el apareamiento (a nivel de las vértebras, de
los miembros posteriores, del hueso peniano, la vagina, etc.)
falta de líbido.
Después de haber verificado que la hembra se encuentra
efectivamente en período receptivo, el veterinario procede a
tomar la muestra de semen del reproductor en presencia de una
hembra en celo (que no tiene por qué ser la perra que se va a
inseminar).
La
muestra se toma de la siguiente manera:
los
bulbos eréctiles deben estar fuera de la vaina antes de comenzar las
maniobras de toma de muestras para evitar que la hinchazón impida su
exteriorización total.
Se
masajean los bulbos eréctiles hasta lograr movimientos espontáneos de la
pelvis,
la
constricción por detrás de los bulbos permite mantener la erección durante
las tres fases de la eyaculación, completada si fuera necesario con un
masaje del perineo.
Por lo
general, no es necesario recoger la totalidad de la última fase
(prostática), salvo en el caso de las razas grandes en las cuales es
necesario un cierto volumen de dilución para poder paliar la longitud de las
vías genitales de la hembra.
Una vez tomada la muestra, el esperma se controla con
microscopio sobre una placa caliente para poder verificar la cantidad, el
aspecto y la movilidad de los espermatozoides. Si la calidad es
satisfactoria, el inseminador introduce el semen en la vagina o en el útero
de la hembra con una sonda (sonda vaginal de tipo "Osiris" o sonda uterina,
respectivamente).
Es necesario mantener a la hembra con los miembros posteriores
sobreelevados durante unos diez minutos después de la inseminación para
favorecer la progresión de los espermatozoides y limitar el reflujo. Por el
mismo motivo, se aconseja no dejar que la hembra orine durante los minutos
que siguen a la inseminación.
Es necesario subrayar que todas estas etapas deben realizarse
con innumerables precauciones para evitar cualquier shock térmico, mecánico
o químico de los espermatozoides. Si se respetan estas precauciones, la
técnica de inseminación con semen fresco debe dar tan buenos resultados como
el apareamiento natural (alrededor del 80% de gestación).